Boletín Electrónico
 
Numero 1 | 05 Abril 2006

 


Los desafíos del MINEDUC cara al bicentenario:

La gran revolución en la educación, que en la noche de la primera vuelta anunció la entonces candidata a la presidencia Michelle Bachelet, debe concretarse. Por cierto que la mayoría de este país espera un gran cambio en la calidad de la educación, sobre todo los sectores más postergados.

Para lo anterior requerimos consensuar un diagnóstico sobre la educación chilena que dé cuenta de los problemas centrales que esta tiene. Nadie duda del aporte significativo en infraestructura que se ha realizado en esta última década, de los logros en cobertura qué tiene la educación básica y media, de la expansión de la matrícula superior y universitaria, de la mejora progresiva de los sueldos a los profesores – aunque digámoslo también, sólo el año 1999 se lograron equiparar esos salarios a los del año 1973-. Nadie puede negar lo importante que era el cambio curricular en los programas de estudio, o lo positivo de realizar algunos de los programas focalizados.

Sin embargo, del otro lado de la moneda también debemos consensuar algunos elementos: el excesivo número de alumnos por clase perjudica más, a los más pobres; existe una excesiva desigualdad en el acceso a la educación pre-escolar -esto último es clave para lograr una mayor equidad en los logros de aprendizaje en los niveles superiores, y que además, es lo que está midiendo el SIMCE-; la enseñanza media en los sectores de menores recursos está excesivamente orientada a lo técnico-profesional; el claro sesgo de una educación orientada hacia el mercado se expresa en que entre el año 1990 y 2005 se han abierto unos 1600 colegios particulares subvencionados y se han cerrado más de 190 establecimientos municipales. Ver más sobre este tema.
No es menor que el informe de la OCDE del año 2004 concluya “la educación chilena está influenciada por una ideología que da una importancia indebida a los mecanismos de mercado”, una señal más de la clara segmentación escolar que produce y reproduce el sistema educacional, institucionalizada por la ley LOCE promulgada la noche anterior de la recuperación de la democracia.

Recientemente hemos escuchado, desde el propio MINEDUC, invitando a un gran debate público acerca del rumbo que deben tomar las políticas educacionales en nuestro país. Ciertamente saludamos esta iniciativa.

Esperamos sinceramente que este debate sea abierto, sin exclusiones. Es el anhelo que todos los actores reales (profesores, alumnos, padres, académicos e investigadores, técnicos y profesionales de las ciencias de la educación) tienen. De esa manera también se estará contribuyendo al fortalecimiento de los valores democráticos y la participación que refuerza una escuela ciudadana y no aquella que está supeditada a estándares.

 

 

 

Observatorio Chileno de Políticas Educativas