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Published on junio 15th, 2020 | by editor

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La tozudez del Gobierno frente a las realidades de las comunidades educativas

Por José Ojeda, Radio Juan Gómez Millas

Noticia original, en el siguiente enlace

Más de un mes ha pasado desde que el Gobierno anunció que se estaba trabajando en un plan de retorno a clases presenciales. La insistencia del Mineduc en impulsar esta medida, junto con la aplicación del Simce y la Encuesta Docente en medio de la pandemia, ha sido criticado por organizaciones sociales y educativas, ya que las prioridades de las comunidades van en otro sentido.

Foto: RadioUChile.cl

Este jueves, la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados y Diputadas despachó a sala el proyecto que busca suspender la aplicación del Simce y la Evaluación Docente durante este año debido a la pandemia del Covid-19.

En la discusión, el ministro de Educación, Raúl Figueroa, mantuvo la postura de aplicar ambas mediciones, pese a las señales erráticas del Ejecutivo respecto a la vuelta a clases presenciales y otras decisiones en torno a la educación.

Para el académico de la Universidad de Santiago y miembro del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), Mario Sobarzo, la posición del Gobierno da cuenta de sus intereses económicos, considerando que son cerca de 18 mil millones de pesos que van a instituciones privadas, y que la aplicación del Simce no aporta en nada a las comunidades educativas en este contexto.

El Simce es un instrumento que viene siendo cuestionado por su función publicitaria, por no aportar a las comunidades escolares. Se entregan los datos como quien entrega una propaganda o publicidad, pero no hay detrás de eso una comprensión de qué aspectos se tienen que mejorar. Además, la concepción detrás del Simce es el aprendizaje individual, y sabemos bien que eso es una idea muy limitada de lo que son los procesos de enseñanza-aprendizaje. Entonces, que el Simce se quiera aplicar, muestra un poco la tozudez del Gobierno y los intereses económicos que hay detrás”.

En tanto, la integrante de Madres y Padres Movilizados en Defensa de la Educación Pública, Magally Ávila, señaló que las prioridades de los y las estudiantes, junto con sus familias no están en la aplicación del Simce y que la insistencia del Mineduc por volver a clases presenciales no tiene sentido.

“No están los tiempos para esas evaluaciones. Las comunidades están golpeadas por esta pandemia. Tienen familiares muertos, hay estudiantes que se han enfermado. Las madres y padres han perdido sus fuentes de trabajo, están pasando hambre. Esa es la prioridad que se vive en los hogares actualmente”.

Falta de certezas en las comunidades educativas

Hace un par de días, el ministro Figueroa nuevamente mencionó que los colegios deben comenzar a prepararse para un “retorno gradual” a las clases presenciales. Esto se suma a las palabras del ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien indicó que no existe una prohibición de parte de la alerta sanitaria de regresar a clases.

Raúl Figueroa (Foto: Radio UChile)

De acuerdo a La Tercera, los 3 millones 600 mil estudiantes han perdido el 44% de las clases presenciales del primer semestre. Desde el Mineduc se había informado en un primer momento que las clases se retomarían el 27 de abril, luego del término de las vacaciones de invierno adelantadas, lo que se sumó a otro anuncio del Gobierno en mayo respecto al “Plan Gradual de Vuelta a Clases”. Junto a ello, Jaime Mañalich señaló que cerrar las escuelas en marzo fue “un grave error”.

Las clases presenciales están suspendidas desde el 16 de marzo. Unos días después, se habilitó el formato de educación en línea. Frente a esto, la psicóloga infantil y académica del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Norte de la Universidad de Chile, Jennifer Conejero, apuntó a que esta planificación y las exigencias hacia los niños, niñas y adolescentes (NNA) han provocado insomnio, estrés y cefaleas frecuentes.

“Al estar encerrados y no tener un espacio para salir a dar una vuelta, a relajarse y despejarse, se estresan más y muchos recurren al uso de videojuegos para conversar en línea, lo que produce que estén todo el día frente a una pantalla. Hemos visto cefaleas frecuentes. Algunos están con dificultades para descansar en el dormir y otros derechamente con insomnio u otras dificultades del sueño”.

Jennifer Conejero agregó que las proyecciones a futuro de la pandemia también generan incertidumbre y angustia, lo que ha afectado considerablemente a NNA y sus familias.

“Hay angustia de cómo será el vacío en la enseñanza, en los niños que tienen menos hábitos o no tienen, cómo retomarán después de este período tan largo con otro estilo de vida. Genera angustia en todas las familias, por lo que se recomienda tratar de mantener rutinas, que los niños se levanten todos los días, se vistan, asistan a las clases online, tengan su espacio para poder hacer sus tareas. Eso debería bajar un poco la incertidumbre”.

Por su parte, el integrante del Centro Alerta y OPECH, Diego Parra, manifestó que las medidas del Mineduc se aplicaron sin conocer la realidad de los y las estudiantes y sus familias, entregando también señales confusas a las comunidades educativas. En ese sentido, también criticó la disposición de las autoridades en esta toma de decisiones.

«Se podría señalar la falta de diálogo que ha sostenido el Mineduc. Esto tiene que ver con una forma en la que los distintos Gobiernos neoliberales que hemos presenciado por décadas en Chile han sostenido un proyecto educativo que ha estado basado, principalmente, en una evaluación basada en la medición de aprendizaje. Vemos esto con la insistencia de establecer el Simce y la evaluación docente. Aquí se va en contra de lo que han señalado los actores sociales y los expertos en educación al respecto».

La respuesta desde el mundo social y proyecciones de la educación

Fuera de las directrices que ha mantenido el Mineduc a lo largo de la pandemia, diferentes comunidades han trabajado en torno a la educación de manera autogestionada, buscando otras vías para solventar los métodos y estrategias del Gobierno central.

Uno de estos proyectos ha sido la Radio Marcelino Champagnat levantada por el Colegio Marista en La Pintana, que apareció como respuesta a los problemas de conectividad y falta de condiciones materiales básicas para llevar a cabo un plan de educación en línea. En el proyecto han sido partícipes todos y todas las funcionarias del colegio, y tendrá una duración como plan piloto de seis meses.

Otro ejemplo es la Escuela Pública Comunitaria. El educador Tomás Loiza, mencionó que como organización han tenido etapas de acompañamiento con las y los estudiantes, junto con realizar compras de comida y útiles de aseo, además de participar activamente en la Asamblea Territorial de la Plaza Bogotá.

Sumado a ello, han mantenido metodologías para que las y los estudiantes puedan trabajar desde sus casas y poder discutir respecto a los desafíos y dificultades de hacer educación popular a distancia.

“Lo que intentamos hacer es planificar un proceso educativo que tenga relación con las necesidades, intereses y problemáticas de los y las estudiantes y de la comunidad educativa ampliada. Entonces, la idea era hacer un trabajo que pudiera ser trabajado desde la casa, pero que tenga relación con lo que estaba sucediendo”.

“Preparamos un cuadernillo de ocho sesiones en relación al Covid, abordándolo desde diferentes temáticas o dimensiones, entre ellas la salud corporal o la salud mental, trabajamos a partir de cómo se estaban viviendo las relaciones geopolíticas en este contexto, el rol de los medios de comunicación en la pandemia y encierro, la violencia doméstica e intrafamiliar, violencia de género y hartas cosas más”.

Diferentes especialistas y organizaciones han sostenido que la compresión del Mineduc sobre la enseñanza ha sido muy limitada, mientras que en otros países se debate sobre los cambios en términos educativos a nivel mundial que se tendrán que afrontar en el futuro.

Para Diego Parra, la pandemia ha permitido visualizar las desigualdades del sistema educativo, lo que se ve en el posicionamiento de las plataformas virtuales privadas y la capacidad financiera de las comunidades educativas para adquirir determinada herramienta digital.

Diego Parra. Foto: UChile.cl

También señaló que debe volver a retomarse el diálogo sobre educación iniciado en la revuelta popular de octubre, aunque es necesario mirar cómo los espacios educativos se reconfigurarán luego de la pandemia.

“Hay que señalar que la reconfiguración del espacio educativo, de cómo entendíamos tanto a la escuela y la universidad como al jardín, esto se viene a transformar con esta pandemia y con este encierro forzado. Hay que empezar a establecer e ir mirando de forma pausada y tranquila, al calor de lo que nos van señalando las comunidades educativas, cuáles son los caminos más adecuados de la pertinencia de nuestro sistema educativo, dejando de lado esta fascinación que tienen determinados sectores de nuestra sociedad, que tienen el control sobre el sistema educativo, de mirar a una educación sin sentido”.

Por su parte, Magally Ávila comentó que están trabajando en un encuentro nacional de educación en línea para el próximo 20 de junio. El encuentro será organizado junto con el Foro por el Derecho a la Educación Pública, en donde participarán diferentes organizaciones del mundo educativo y social. Asimismo, en la tarde de este jueves se realizó el cuarto conversatorio «Hacia una agenda de lucha común de los actores educativos en contexto de Pandemia» organizado por el Foro.

En tanto, este 25 de junio iniciará un curso de seis semanas llamado «El derecho a la educación en tiempos de crisis: alternativas para la continuidad educativa«, con un equipo docente de diversos lugares de Latinoamérica con el apoyo de UNICEF y UNESCO.

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